Fecha de actualización: Jueves 23 de junio de 2022
No es nada nuevo que algunos agentes biológicos tienen la capacidad de ser cancerígenos, ya desde finales del siglo XIX se empezó a sospechar sobre la capacidad cancerígena de algunos de ellos. Por ejemplo, se sospechó la relación entre la infección crónica por Schiltosoma (un trematodo hepático) y la aparición de cáncer de hígado.
Pero no fue hasta muchos años después, entrado ya el siglo XX, cuando se consiguieron evidencias sobre esta relación gracias al desarrollo de nuevas tecnologías analíticas. Este es el caso, también, del virus Epstein-Bar, ya que las nuevas técnicas permitieron desvelar su relación con el linfoma de Burkitt (un tipo de cáncer que se inicia en los glóbulos blancos o linfocitos). Y ya en el siglo XXII, en el año 2012, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) publicaba su Monografía "Agentes biológicos. Volumen 100B. Una revisión sobre los cancerígenos humanos". En este volumen, la IARC clasifica la infección crónica de 11 organismos como grupo 1, es decir, como comprobado carcinógeno para el ser humano.
MC MUTUAL
Autora: Cristina Bercero
Última visita: 23/06/22