Fecha de actualización: Jueves 9 de mayo de 2019
La necesidad de aplicar la perspectiva de género a la seguridad y salud en el trabajo se debe a la evidencia creciente de que los riesgos laborales y las patologías causadas por ellos afectan de manera desigual a los hombres y a las mujeres.
Los trabajos feminizados se caracterizan por presentar principalmente riesgos ergonómicos y psicosociales, mientras que los hombres se exponen en mayor medida a los riesgos de seguridad. Como consecuencia de ello, se producen efectos distintos en la salud.
En un primer análisis, esto se debe a distintas causas, como la distinta biología de ambos sexos -con especial mención a la situación de embarazo y lactancia-, la segregación horizontal del mercado de trabajo, la precariedad laboral o la organización social donde el trabajo doméstico y de cuidados no se reparte equitativamente.
El siguiente documento de Osalan nos habla de estos aspectos y de otros, como las actividades de prevención, la consulta y participación de los trabajadores, la evaluación de riesgos, la planificación de la actividad preventiva o la coordinación de actividades empresariales.
Osalan
Última visita: 09/05/19