Fecha de actualización: Martes 26 de julio de 2022
Los esfuerzos encaminados a luchar contra el cambio climático y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono deben constituir una prioridad que no admite demora. La razón no hay que buscarla exclusivamente en el imperativo voluntariamente asumido por algunos Estados como resultado de los compromisos jurídicos internacionales o europeos. La ola de calor que sufre Europa aterriza estas reflexiones aparentemente abstractas cuando se constata que las altas temperaturas provocan muertes. La pérdida de vidas humanas constituye una realidad que nos interpela de manera directa sobre la transformación sistémica que nuestra sociedad debe afrontar cuando de lo que se trata es de combatir el cambio climático y mitigar sus consecuencias.
Mark Carney desarrolló la idea de la Tragedia del horizonte para describir las fuertes implicaciones que tienen los riesgos climáticos en el propio sistema financiero global. El que fue gobernador del Banco de Inglaterra habló de riesgos físicos (desastres naturales como inundaciones, olas de calor…), riesgos de transición (la minería o la energía como sectores más expuestos) o riesgos por responsabilidad (con un impacto claro en los seguros). Pero aquí y ahora nos enfrentamos ya a la realidad de que el cambio climático mata seres humanos en un claro ejemplo de riesgo por responsabilidad que obliga a revisar nuestro modo de vida y de forma urgente las regulaciones laborales.
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Última visita: 26/07/22