Fecha de actualización: Viernes 20 de marzo de 2026
Puede generarse al manipular plásticos, verter líquidos inflamables, moverse sobre suelos sintéticos o incluso al frotar prendas de trabajo. Basta una descarga que supere unos pocos kilovatios para desencadenar una chispa capaz de inflamar vapores, polvos combustibles o atmósferas explosivas.
Desde la prevención de riesgos laborales, la electricidad estática debe tratarse como un riesgo físico con elevada capacidad de daño. Las Notas Técnicas de Prevención del INSST —especialmente las NTP 557, 225, 828, 827, 374 y 375— recuerdan la necesidad de evaluar su origen, entender sus mecanismos y aplicar medidas de control que garanticen entornos seguros en cualquier actividad susceptible de acumulación electrostática.
Electricidad estática y seguridad laboral: un riesgo físico que puede desencadenar incendios y explosiones
La NTP 557 señala que una descarga electrostática puede provocar ignición cuando coincide con una atmósfera inflamable, incluso si la energía liberada es muy baja. Este riesgo se multiplica en industrias químicas, farmacéuticas, de pintado, impresión, almacenamiento de líquidos inflamables o manipulación de graneles pulverulentos.
La electricidad estática no actúa sola: su peligrosidad depende de la humedad, la conductividad de los materiales, la velocidad de transferencia y la presencia de vapores o polvos combustibles. La NTP 225 insiste en que la prevención debe comenzar por identificar los puntos del proceso donde se produce separación de materiales, fricción o turbulencias capaces de generar carga.
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Última visita: 20/03/2026