Fecha de actualización: Sábado 30 de abril de 2022
La llegada del Covid-19 a nuestra vidas y el confinamiento han acabado con uno de los grandes tabúes de la sociedad: la salud mental. Un tema de vital importancia, pero que, hasta la fecha, había ocupado un papel secundario tanto en el ámbito personal/individual como aún más en el profesional.
Por suerte, en los últimos meses, estamos viendo como la salud mental y el bienestar han comenzado a ser centro de debate en el Congreso, pero también entre amigos, familiares, compañeros de trabajo, con quienes ahora hablamos abiertamente del estrés, la dificultad para conciliar el sueño, los miedos e inquietudes, e incluso problemas de ansiedad en el trabajo. Poco a poco nos sentimos más cómodos manifestando los retos a los que nos enfrentamos para alcanzar el bienestar físico y mental. Un apartado que, aunque no lo parezca a simple vista, también repercute en la recuperación económica de las empresas y el rendimiento de sus equipos de trabajo.
Sin ir más lejos, una mala salud mental puede reducir el rendimiento de nuestro equipo en hasta un 35%, según el informe ROI in Workplace Mental Health Programs: Good for People Good for Business.
Las compañías cada vez son más conscientes de que estos problemas afectan a sus equipos: en España, el estrés laboral provoca casi el 30% de las bajas laborales, que se prolongan durante una media de 83 días; y el 24% de los trabajadores españoles reconoce tomar tranquilizantes de forma habitual, según datos oficiales del Instituto Nacional de la Seguridad Social.
invertia
Autor: Adrián Viñales
Última visita: 30/04/22