Fecha de actualización: Domingo 24 de junio de 2018
La automatización y la digitalización están transformando el concepto de trabajo y empleo. La sustitución del trabajo humano por máquinas digitales implica el control de las máquinas mediante algoritmos, permitiendo innumerables posibilidades de automatización. Con las tecnologías digitales y la inteligencia artificial todo tipo de tareas serán potencialmente automatizadas.
La automatización tiene importantes implicaciones para la evolución de las tareas de los procesos de producción, la estructura del empleo y la cualificación, e implicaciones directas sobre las condiciones de trabajo (la automatización de ciertas tareas hará desaparecer algunos empleos, pero también creará otros), así como consecuencias indirectas sobre las condiciones del empleo y las relaciones. Los efectos de la digitalización son más evidentes en las condiciones de trabajo, puesto que implican un cambio en el entorno y la naturaleza de los procesos de trabajo.
Las tareas rutinarias (repetitivas y estandarizadas) son las más fáciles de automatizar, mientras que la automatización de tareas rutinarias intelectuales es un fenómeno mucho más reciente que ha impulsado la revolución digital. Las tareas físicas no rutinarias que requieren una coordinación visual y destrezas manuales, típicas de muchas actividades de servicios parecen más difíciles de automatizar por el momento.
Las tareas intelectuales no rutinarias que implican creatividad, resolución de problemas y reconocimiento de patrones están cada vez más abiertas a la automatización.
El aumento de la inteligencia y de la información en los procesos de trabajo podrá también reducir accidentes y evitar ciertas tareas que se ejecutan de forma aislada o repetitiva.
El Empresario
Consultado el: 24/06/18