Fecha de actualización: Viernes 13 de mayo de 2022
El trabajo nos aporta en la vida sustento, red social, realización personal, experiencias diversas… Pero también puede llegar a ponerse muy cuesta arriba cuando la velocidad, el ruido, la presión o las tensiones acaban definiendo el día a día de los trabajadores.
Si eso sucede, además de que el sustento, red social, realización y experiencias pueden verse afectadas, es nuestro bienestar psicológico lo que está realmente en juego. ¿Qué tal si bajamos el volumen, disminuimos las revoluciones e intentamos que el trabajo sea un ámbito más apacible? Los psicólogos de ifeel, la plataforma holística de apoyo psicológico para empresas y trabajadores, nos enseñan varias tácticas para que, en la medida de tus posibilidades, puedas darle un toque un poco más zen a tu faceta profesional.
1. Calibra bien la verdadera importancia de tu trabajo
Es obvio que, trabajemos en lo que trabajemos, nuestro trabajo es importante y debemos tomárnoslo en serio. Sin embargo, las exigencias que nos llegan desde fuera -y que no tardamos en incorporar- nos llevan a funcionar constantemente como si cada cosa que hacemos fuera de vida o muerte o como si de nuestro rendimiento rápido e hiperproductivo dependieran cosas de lo más trascendentales. Lo creamos o no, esto es verdad solo en un puñado de empleos. Los demás son importantes y hay que realizarlos con profesionalidad y eficiencia, pero no requieren necesariamente el nivel de urgencia y relevancia que a menudo les atribuimos. Si conseguimos ajustar bien estas expectativas y valoraciones será más fácil trabajar de manera relajada...
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Última visita: 13/05/2022