Fecha de actualización: Domingo 7 de agosto de 2016
Dónde se respira mejor. en una calle urbana abierta al tráfico o en el salón de su casa (y quien dice casa dice la oficina o la escuela)? No se precipite, antes de responder inhale profundamente un par de veces…
Quizá le sorprenderá saber que estudios recientes señalan que en los espacios cerrados puede haber concentraciones más altas de contaminantes nocivos que en el exterior. Y que la calidad del aire que se respira en estos espacios, donde los habitantes de medios urbanos pasan el 90 por ciento de sus vidas, tiene un efecto determinante sobre la salud.
El enemigo se llama ‘materia particulada’ (PM, por sus siglas en inglés). Y es tan pequeña que solo se ve al microscopio. Se trata de las gotitas y fragmentos sólidos que flotan en el humo y el polvo en suspensión y que incluyen ácidos, amoniaco, productos químicos, metales, alérgenos, moho…
Estas partículas se clasifican según su tamaño. Las más temibles son las denominadas ‘partículas finas’, también conocidas como PM2.5 porque su diámetro es inferior a 2,5 micras. Son más pequeñas que los glóbulos rojos y, por tanto, fácilmente transportables en el torrente sanguíneo. Estas motitas burlan nuestras barreras naturales (los mocos de la nariz, los estornudos) y se depositan en lo más recóndito de nuestros bronquios y pulmones. Numerosos estudios relacionan la exposición a las PM2.5 con enfermedades respiratorias crónicas y con el asma y las alergias, pero también con ataques al corazón, arritmias, embolias… Las consecuencias se agravan en los espacios habitados por niños y ancianos. Y se multiplican exponencialmente donde viven fumadores.