Fecha de actualización: Martes 2 de agosto de 2016
En condiciones normales, si respiramos por la nariz, nuestra mucosa se encarga de filtrar el aire y calentarlo para que su baja temperatura no resulte agresiva para nuestro organismo, pero esta protección desaparece si respiramos por la boca, algo muy habitual en situaciones en que necesitamos más aire del que nuestros conductos nasales pueden canalizar, como cuando hacemos deporte o sufrimos de congestión.
El aire acondicionado reseca el ambiente, no lo refresca como se suele creer, y esto ocasiona molestias rinofaríngeas, irritaciones en la piel y sequedad en los ojos. Y si además la persona se encuentra bajo un chorro de aire frío, se expone a sufrir contracturas musculares en cabeza, hombros y/o espalda.
En este artículo se recuerda que es importante utilizar el aire acondicionado de manera responsable, tanto por la protección del medio ambiente como por la de nuestra salud, y se indica la forma de evitar los riesgos.
Prevención Fremap
Disponible en:
http://www.prevencionfremap.es/blog/aire-acondicionado-como-usarlo-de-forma-responsable/
Consultado el: 02/08/2016